Los Modismos Bíblicos: Un Reto para Interpretar Correctamente la Palabra de Dios

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Uno de los mayores desafíos al estudiar la Biblia con fidelidad y profundidad es que fue escrita en contextos históricos, culturales y lingüísticos muy diferentes a los nuestros. A lo largo de sus páginas —tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento— encontramos numerosos modismos, también conocidos como hebraísmos, que eran expresiones propias de la cultura hebrea y de las épocas en que se escribieron los distintos libros.

Estos modismos no pueden ser entendidos literalmente ni pueden ser trasladados directamente a nuestro idioma o forma de pensar occidental moderna sin correr el riesgo de malinterpretar el mensaje original.

¿Qué es un modismo?

Un modismo es una expresión propia de una lengua o región que tiene un significado distinto al que podrían sugerir las palabras que la componen. Es decir, no debe interpretarse literalmente.

Ejemplos modernos para entender los modismos

Imaginemos por un momento lo que ocurre en nuestros propios países hispanohablantes:

  • En México, la frase “me cayó el veinte” significa que alguien entendió algo por fin, mientras que alguien de Colombia podría no entender esa expresión en absoluto, o incluso interpretarla de forma distinta.
  • En Colombia, se usa la expresión “está berraco” para decir que algo es impresionante o que alguien es muy capaz, pero en otros países eso podría entenderse como una grosería o no tener sentido alguno.
  • La frase “¡no manches!” en México expresa sorpresa o incredulidad, pero fuera del país puede no tener ningún sentido.

Así como hoy en día es fácil confundirnos con expresiones entre países, lo mismo ocurre al leer la Biblia si no entendemos los modismos culturales hebreos del tiempo en que fue escrita.


Hebraísmos y Modismos Bíblicos Mal Interpretados

La Biblia está llena de expresiones idiomáticas que pueden confundir al lector moderno si se leen literalmente. Aquí algunos ejemplos:

1. “Odias a tu padre y a tu madre” – Lucas 14:26

“Si alguno viene a mí, y no aborrece a su padre y madre, y mujer e hijos… no puede ser mi discípulo.”
(Lucas 14:26, RVR1960)

En nuestra cultura, “aborrecer” implica un profundo odio. Pero en hebreo, esta expresión era un modismo que indicaba amar menos, como en una comparación de prioridades. El Mesías no estaba llamando al odio literal, sino a ponerlo a Él por encima de todo vínculo humano, como lo confirman sus acciones y enseñanzas en otros pasajes.


2. “El ojo bueno y el ojo malo” – Mateo 6:22-23

“La lámpara del cuerpo es el ojo; así que, si tu ojo es bueno, todo tu cuerpo estará lleno de luz; pero si tu ojo es malo…”
(Mateo 6:22-23)

En contexto hebreo, tener un “ojo bueno” era un modismo que significaba ser generoso, mientras que tener un “ojo malo” era ser tacaño o codicioso. No se trata de problemas de visión física, sino del carácter y actitud hacia los demás y hacia lo material.


3. “Haced tesoros en los cielos” – Mateo 6:20

“Si no haced tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el orín corrompen, y donde ladrones no minan ni hurtan.”
(Mateo 6:20, RVR1960)

Esta frase muchas veces se entiende de forma mística o vaga, pero en la cultura hebrea era un modismo muy claro que significaba vivir una vida de obediencia y justicia, acumulando favor delante de Dios. El “tesoro en los cielos” no es riqueza literal en otro plano, sino recompensas espirituales fruto de una vida recta conforme a la Torah.


4. “Atar y desatar” – Mateo 18:18

“Todo lo que atéis en la tierra será atado en el cielo; y todo lo que desatéis en la tierra será desatado en el cielo.”
(Mateo 18:18, RVR1960)

En la tradición judía del primer siglo, “atar” y “desatar” eran términos legales que significaban prohibir y permitir, respectivamente. Jesús estaba hablando de discernimiento espiritual y autoridad en las decisiones de su comunidad, no de magia o declaraciones místicas.


La Clave: Analizar el Contexto y las Conexiones entre el Antiguo y Nuevo Testamento

Como se ha mencionado, el Nuevo Testamento fue escrito en una época en la que el único conjunto de Escrituras existente era el Antiguo Testamento (la Torah, los Profetas y los Escritos). Por lo tanto, todo lo que Jesús, Pablo y los apóstoles enseñaban estaba basado en la Torah, y sus palabras muchas veces contenían referencias y modismos tomados directamente de ella.

No entender estas referencias y conexiones es uno de los principales motivos por los cuales muchas doctrinas cristianas modernas han distorsionado las enseñanzas originales. Por ejemplo:

  • Cuando Pablo habla de la “gracia”, no se está refiriendo a una licencia para desobedecer la Ley (Torah), sino al favor inmerecido que lleva al arrepentimiento y a la obediencia.
  • Cuando Jesús dice que no vino a abolir la Ley sino a cumplirla (Mateo 5:17), “cumplir” no significa “eliminar”, sino llevarla a su verdadero significado y propósito.

Pablo: El Apóstol Más Malinterpretado

Uno de los casos más representativos del malentendimiento causado por no comprender el contexto hebreo y los modismos bíblicos es el del apóstol Pablo (Shaúl). Irónicamente, aunque fue un fariseo instruido en la Torah (Hechos 22:3) y defensor de las Escrituras, sus cartas han sido usadas por siglos para justificar la anulación de la Ley de Dios.

Pero ¿cómo es esto posible?

¿Qué causó la confusión?

  1. Pablo escribía a comunidades de creyentes no judíos, que no conocían la Torah ni el lenguaje hebreo, por lo cual usaba muchas figuras, analogías y explicaciones más adaptadas a su contexto.
  2. Muchos modismos, expresiones legales judías y referencias al Antiguo Testamento no se entendieron correctamente en traducciones posteriores (especialmente al latín y luego al español).
  3. Las doctrinas formadas siglos después de Pablo (como el reemplazo de Israel por la Iglesia, la abolición del sábado, las fiestas y las leyes alimenticias) fueron influenciadas más por interpretaciones griegas y romanas que por lo que realmente enseñó Pablo.

El mismo Pedro advirtió sobre esto:

“…nuestro amado hermano Pablo, según la sabiduría que le ha sido dada, os ha escrito… entre las cuales hay algunas difíciles de entender, las cuales los indoctos e inconstantes tuercen, como también las otras Escrituras, para su propia perdición.”
(2 Pedro 3:15-16, RVR1960)


Ejemplos de malas interpretaciones de Pablo

Romanos 6:14 – “No estáis bajo la ley, sino bajo la gracia”
Malinterpretación común: Ya no necesitamos la Ley de Dios porque estamos bajo gracia.
Pero en contexto, Pablo está hablando del poder del pecado, no de anular los mandamientos. La gracia nos da poder para obedecer, no licencia para pecar (ver Romanos 6:15-16).

Colosenses 2:16-17 – “Nadie os juzgue en comida, o en bebida, o en cuanto a días de fiesta…”
Malinterpretación común: Ya no hay que guardar el sábado ni las fiestas ni comer según la ley de Dios.
En realidad, Pablo está defendiendo a los creyentes que estaban comenzando a guardar el Shabat, las fiestas y las leyes alimenticias, y les dice que no permitan ser juzgados por ello. Está corrigiendo a los falsos maestros que los criticaban, no aboliendo la práctica (Colosenses 2:8 muestra que había filosofía humana infiltrándose).

Gálatas 3:10 – “Maldito todo aquel que no permaneciere en todas las cosas escritas en el libro de la ley”
Malinterpretación común: La Ley es una maldición.
En realidad, Pablo está citando Deuteronomio 27:26 y mostrando que la maldición viene por desobedecer la Ley, no por la Ley misma. Jesús nos redimió de la maldición del pecado, no de la obediencia a Dios.


Pablo, Jesús y la Torah: Un Mismo Mensaje

Jesús dijo:

“No penséis que he venido para abrogar la ley o los profetas; no he venido para abrogar, sino para cumplir.”
(Mateo 5:17, RVR1960)

La palabra “cumplir” en contexto hebreo significa llevar a su verdadero significado, no abolir. Pablo no contradijo a Jesús; al contrario, enseñó lo mismo:

“¿Luego por la fe invalidamos la ley? En ninguna manera, sino que confirmamos la ley.”
(Romanos 3:31, RVR1960)

“La ley a la verdad es santa, y el mandamiento santo, justo y bueno.”
(Romanos 7:12, RVR1960)


Restauración: Volviendo a la Enseñanza Original

Muchas doctrinas modernas que enseñan que la Ley fue abolida o que los creyentes ya no deben guardar el sábado o las fiestas de Dios, nacen de una interpretación errónea de Pablo.

Es necesario volver a leer a Pablo como lo que fue: un judío que creía en la Torah y enseñaba a las naciones a seguir al Mesías y a vivir conforme a los mandamientos de Dios.

En esta época, conocida como la “Restauración de Todas las Cosas” (Hechos 3:21), el Espíritu está despertando a muchos que, como los creyentes del primer siglo, guardan la fe en Yeshúa (Jesús) y los mandamientos de Dios (Apocalipsis 14:12).


Conclusión

No basta con leer la Biblia desde una perspectiva moderna. Es vital comprender los modismos hebreos, las expresiones culturales, y sobre todo conectar el Antiguo y el Nuevo Testamento como un solo mensaje coherente y eterno.

Solo así evitaremos errores doctrinales y volveremos al camino eterno que Dios trazó desde el principio y que Jesús, los apóstoles y Pablo confirmaron.

“Así dice Jehová: Paraos en los caminos, y mirad, y preguntad por las sendas antiguas, cuál sea el buen camino, y andad por él, y hallaréis descanso para vuestra alma.”
(Jeremías 6:16, RVR1960)

Biblia Reina Valera 1960 (RVR1960)


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— Eduardo


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